viernes, abril 03, 2015

Las olvidadas tumbas vacías de semana santa - AKA El ataque del los santos-zombies de Jerusalén

¿Histórico? Fuente: Alberto Montt, Dosis Diarias

Semana santa. Fechas de recogimiento, de comer mariscos y pescados (excepto si eres un carnívoro ateo), de ver refritos bíblicos (o nuevas producciones) de los relatos de la vida de Jesús… porque todos sabemos que la celebración cristiana (y eminentemente católica) de Semana Santa es acerca de Jesús, de su muerte y  resurrección un fin de semana similar en Jerusalén, hace ya casi 2000 años.

Algo que, por supuesto, todos los cristianos lo dan por un hecho. Que Jesús vivió es un hecho, y que Jesús fue ajusticiado, muerto y sepultado, y que resucitó de entre los muertos durante un fin de semana es más que un hecho histórico. Es EL hecho histórico central del cristianismo. Porque dudar que eso haya ocurrido es literalmente fatal para el cristianismo, algo que ya el apóstol Pablo notaba cuando decía que:
“Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan." (1 Corintios 15:13-15)
Así que, asumir que todo eso ocurrió es crítico para el cristianismo. Excepto que, hay buenas razones para dudarlo.

La única evidencia que se tiene de que Jesús existió, de las cosas que hizo, dijo y le sucedieron, están únicamente en los 4 evangelios. No hay ninguna otras fuente de la época que Jesús vivió, que relate estos eventos, ninguna cristiana ni no-cristiana, sino hasta que Pablo comienza con sus cartas alrededor de 20 años después de la ejecución de Jesús, y los evangelios aún más tarde. Siendo ese el caso, lo único que un cristiano puede hacer es, literalmente, creer que lo que relatan los evangelios es exactamente lo que ocurrió.

Pero eso ya es problemático, pues como ya escribí en el pasado en el “Desafío a lainerrancia bíblica”, los 4 evangelios se contradicen fatalmente en el relato de la resurrección de Jesús, con lo que nuestra única evidencia se torna frágil.

Aún si “asumimos” que Jesús sí resucitó, tal vez pueda ser el caso de que Jesús no era tan famoso y popular en su propia época para que nadie notara el hecho más allá de su círculo cercano, o lo considerara digno de ser puesto por escrito. Y no es que no tengamos escritos de múltiples historiadores romanos de la época, contemporáneos a Jesús, que misteriosamente omiten mencionarlo. Pero, ¿qué es UNA persona resucitada en una multitud de millares que estaba en la época de pascua de Jerusalén? Viva o revivida, podría haber pasado bastante desapercibida, en especial si sus apariciones post-mortem fueron, en mayor o menor grado, privadas.

Sin embargo, como Pablo menciona, una gran preocupación es “si en verdad los muertos no resucitan”. Porque, al fin y al cabo, la prueba de oro de que la gente sí puede resucitar es Jesús ¿verdad?

La verdad, no.

Y aquí es donde me topé con un excelente artículo reciente (en inglés) en el blog de Neil Carter “Godless in Dixie” titulado “La más grande historia nunca contada”, la cual comenta en un interesante pasaje del evangelio de Mateo, famoso, pero flagrantemente ignorado por todos… en especial por los propios cristianos. Las implicancias de este pasaje, y su omisión, son fantásticamente analizadas por el autor de esa publicación, y para no repetir lo que él dice, definitivamente vale la pena leerlo (y si no leen inglés, usen GoogleTranslate…).

Sin embargo, creo que hay algo digno de mencionar, no dicho en forma explícita en ese artículo. Para contexualizar, el pasaje de la discordia está en el capítulo27 de Mateo:
45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 
46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 
47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. 
48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 
49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 
50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 
51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;
Supongo que no estoy diciendo nada nuevo… ¿quién no ha escuchado hablar desde los púlpitos este relato? O directamente ¿quién no lo ha visto en las producciones cinematográficas? El súbito oscurecimiento del día, el velo del templo rasgado, o un terremoto en el instante en que Jesús muere. Casi nadie que haya estado expuesto al cristianismo puede negar haber visto u oído de tales hechos más de una vez. Pero lo interesante es lo que viene EXACTAMENTE en los siguientes versículos, del 52 en adelante.
51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;
52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 
53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 
54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.
Si uno lee los versículos 52 y 53, uno puede ver que estos versículos son casi siempre omitidos, escondidos o simplemente ignorados por la cristiandad. ¿Alguien los menciona? ¿Alguien ha visto alguna superproducción Holliwoodense mostrando una multitud de zombies-judios saliendo de las tumbas, y deambulando por Jerusalén por todo un fin de semana? Que yo recuerde, ninguna.

Lo interesante de esos versículos es una extraña implicancia: la mayor “prueba” de la resurrección de Jesús es su “tumba vacía”. Este es un hecho que apologistas actuales muy famosos como William L. Craig estresan hasta el cansancio. Es la GRAN prueba de que Jesús resucitó. Pero como mencionaba, nadie parece recordar que Jesús no fue el único en hacerlo, porque:
  • Un número indeterminado de tumbas de “santos” se abrieron ese viernes santo, en el momento (o producto de) el terremoto, cuando Jesús murió.
  • Esos santos resucitaron en ese instante, volvieron a la vida y se “levantaron”.
  • Los santos resucitados salieron de sus tumbas recién abiertas.
  • Estuvieron escondidos o deambulando fuera de la vista por casi dos días…
  • Pero después de la resurrección de Jesús, el domingo, todos estos santos resucitados, fueron a Jerusalén, y se aparecieron a muchos
¡A muchos!

Y aquí está el problema interesante que todo esto plantea: incluso si aceptamos que Jesús resucitó, pero lo hizo tan privadamente, y él mismo era tan poco conocido que literalmente NADIE que estuviera fuera del círculo de creyentes se dio por enterado, y menos notó que fuera interesante para ponerlo en las notas de la época, tiene el problema que al mismo tiempo muchos muertos de personajes conocidos en el mundo religioso judío (al punto de ser declarados “santos”) sí resucitaron, se pasearon por días por Jerusalén, y fueron vistos por mucha gente…

¿Se imaginan un evento así hoy? Sin importar cuál fuera la razón del evento, ¿creen que si una multitud de gente famosa, un Elvis Presley, un John F. Kennedy, un Juan Pablo Segundo, o personajes famosos ya muertos resucitaran, se pasearan por las ciudades, y fueran vistos por mucha gente, nadie se le ocurriría considera eso por sí mismo algo tan asombroso, único y espeluznante como para mencionarlo en los noticiarios, prensa y registros históricos? ¿Nadie?

Y ese es el principal problema de este relato, en mi opinión. El que Jesús muriera y resucitara “anónimamente” puede hasta explicarse porque realmente a los ojos de los historiadores de la época tal hecho ocurrió sin pena ni gloria. Uno podría hasta pasar por alto que un eclipse o un terremoto debieran haber sido hechos dignos de haber sido registrados, pero por último los eclipses y terremotos pasan de tiempo en tiempo y aunque dramáticos, no son un hecho tal vez tan fuera de lo usual… pero ¿hordas de muertos famosos resucitados circulando por las calles, sus tumbas (probablemente conocidas) abiertas y vacías de ellos, y siendo vistos por todos, es un evento digno de simplemente ignorar?

No. En mi opinión, es un contrasentido máximo pensar que tal evento, si ocurrió, pudiera ser ignorado por TODOS, y quedar registrado en ninguna parte no-cristiana. Ese hecho hubiera sido relatado, recontado, y recordado por generaciones. ¡Hey! Incluso los mismos cristianos lo hubieran relatado profusamente entre ellos y en sus escritos. Esta hubiera sido una conversación típica en cualquier rincón del imperio romano:
- ¿Y cuándo me dijiste que murió ese tal profeta Jesús? 
- Fue el mismo fin de semana cuando en Jerusalén aparecieron los cientos de santos de Dios resucitados, cuando todos los vieron ¿lo recuerdas? 
- ¡Oh, sí! Mis tíos me contaron de ese evento. Fue hace ¿8 años atrás verdad? 
- Sí, hace 8 años y medio. Y no sólo eso. Los santos se levantaron de los muertos porque Jesús, hijo de Dios, estaba muriendo. Como una muestra de que él resucitaría y que nos resucitará también a nosotros de entre los muertos llegado nuestro momento. 
- ¡Oh! Ya veo. Sí, mis tíos me contaron lo impresionante de ese evento, y como hasta las tropas romanas estaban en shock cuando todo eso ocurrió. ¿Cómo me dijiste que me puedo convertir en cristiano…?
Pero, misteriosamente todos los cristianos, excepto Mateo, curiosamente omiten tal pasaje. ¿No hubiera sido exactamente lo que Pablo debía mencionar en el pasaje de 1 Corintios 15, citado al principio de este artículo:

“… si en verdad los muertos no resucitan… pero como todos sabemos que sí que lo hacen, tal como todos saben que ocurrió el día en que nuestro Señor fue crucificado, nuestro evangelio es verdad”.

Y todos sus lectores hubieran recordado el evento, averiguado del evento, y no hubiera quedado duda alguna de que Pablo tenía razón. Q.E.D.

Por ello, ¿qué se puede concluir? Simplemente, que la credibilidad, y que decir de la “historicidad” del relato de Mateo es, si es que no cercano a, directamente CERO. Es un relato de una imaginación teológicamente inflamada, pero totalmente falso, nunca ocurrió.

Y si no ocurrió, y está en la "inerrante Biblia"… es otra poderosa razón por la que no podemos simplemente asumir que todo el resto es del relato bíblico es cierto.

miércoles, julio 09, 2014

Videos para "explotar" el cerebro - cristianismo histórico y sus orígenes

Encontré un notable canal de YouTube: HamboneProductions.

Este canal tiene los registros de presentaciones en diferentes eventos de Skepticon, en particular de dos personas que han investigado en profundidad el tema de la religión cristiana y sus orígenes: los historiadores Richard Carrier y David Fitzgerald, ambos investigadores y autores de diversos libros del tema (acá y acá).

El único contra: los videos están en inglés :-( Pero, sí Ud. entiende inglés, y quiere desafiar lo que conoce del cristianismo y sus orígenes, el escuchar las sendas presentaciones de estos personajes es un "must have". 

Por ejemplo, esta presentación de David Fitzgerald, "Examining the Existence of the Historical Jesus" (basado en su libro "Nailed: Ten Christian Myths That Show Jesus Never Existed at All"), que es "eye opening" en cuanto al peso y la calidad de la información presentada, pero al mismo tiempo muy entretenida y divertida por la forma de exponer de Fitzgerald:


Enjoy!



miércoles, mayo 28, 2014

Divagaciones respecto de la amistad

Hoy en un intercambio de correo privado, saltó el tema de los amigos y la amistad. Alguien lo definió como una "relación afectiva" entre personas. A esa definión, me nació divagar algunas ideas, que creo que vale la pena difundir en forma un poco más amplia... egocéntricamente citándome a mí mismo:

"[...] estoy de acuerdo que [la amistad] se trata de una relación afectiva, pero tomo afectivo como de afecto = emociones.
Y eso implica que para mí un amigo es alguien por el cual sé que tenemos una relación personal donde hay más que circunstancias, sino que hay emociones positivas y preocupación por el otró más allá de lo circunstancial. Por ejemplo, alguien con quien pasas tiempo o dedicas tiempo para compartir más allá de las circunstancias como que te toca compartir actividades con él/ella "por accidente".
Por ejemplo, te puedes juntar todos los días con tus colegas a almorzar, y pasar un buen rato con ellos (de hecho, ¡pasamos más horas con ellos que con nuestra familia!), pero llegado el momento, si cada uno hace hace "calabaza-calabaza", no consideraría tal relación de una verdadera y profunda amistad; es más, te cambias de trabajo y probablemente nunca más sepas de ellos y viceversa; en cambio, un "colega" con el cual te juntas los fines de semana para lo que sea con alguna frecuencia (desde ver un partido de futbol a compartir un asado), que invitas a tu casa o te invita a la suya para compartir, que te llama para saber como estás si faltas al trabajo, que se preocupa de tí y tu familia más allá de lo "laboral" si algo te pasa, y que está dispuesto a ayudarte aún sin que se lo pidas si es que estás en problemas (y viceversa), con esa persona tendría esa carga "emocional" o afectiva para poder considerarlo un "amigo".
De lo contrario, podemos conocer mucha gente con las que tenemos una relación afable, amistosa y no tengo nada contra ello, pero no sé si se pueda realmente considerarlos amigos en todo el sentido de la palabra.
Y no es que esas personas que conocemos sean malas personas o no merezcan ser nuestros amigos, pero considero que tal vez simplemente ninguna de las dos partes han (o hemos) dedicado tiempo para cultivar una relación personal más allá de las circunstancias como para realmente forjar una amistad más profunda y duradera."
Sigh. ¡Qué complicado es ser adulto, lleno de responsabilidades, con poco tiempo para todo, y espacios libres para nada! Incluyendo para poder cultivar una amistad con viejos y nuevos amigos. No sé si este será un mal de la modernidad, o en realidad todos nuestros ancestros, llegada la adultes, sufrieron este problema...

Así que, si algún amigo mío lee esto, mis más sinceras disculpas por estar tan atrapado en la vida diaria como para poder seguir forjando la amistad que quisiera con muchos de Uds. Pero si hay una oportunidad, espero que la aprovechemos :D.

miércoles, marzo 12, 2014

Detectando lo sobrenatural

Escribí este artículo para la Asociación Escéptica de Chile (AECH), y fue publicado el 11 de marzo de 2014. Pero lo dejo acá para quienes no conocen el sitio de AECH pues, como su autor, considero que aporta un punto de vista poco conocido respecto de los alcances de la ciencia.

Espero lo disfruten.

Detectando lo sobrenatural


App para tu iPhone para detectar fantamas.
Porque uno nunca sabe... Fuente: appszoom.com
¿Ha escuchado o leído este tipo de respuestas alguna vez, parafraseadas de diversas maneras? ¿Ha sido Ud. quien las ha emitido hacia alguien que no "cree"?

“Es que tú solo quieres ver cosas lógicas, pero hay cosas más allá,
que nunca verás solo usando la lógica. Yo las veo con mi corazón
y sé que es cierto…”

“La ciencia solamente ve y puede demostrar cosas del mundo material; pero
lo que yo te digo está más allá de lo material, es espiritual; por eso no me
pidas una demostración científica, estamos hablando de fe…”

“Es que cuando abras tu corazón, podrás ver la evidencia que me pides, y
entonces entenderás; ¡eres un cerrado de mente!”

Pues, en cualquiera de los dos casos, bienvenido al universo escéptico.

domingo, marzo 09, 2014

Mi camino al ateísmo – Parte II

Este es un artículo es parte de una serie donde quiero relatar las razones que me llevaron a adoptar lo que creo (y no creo) hoy. Puede ver la primera parte en este enlace.

Convertirse en ateo no es un proceso simple ni instantáneo. Requiere abandonar muchas creencias enraizadas desde la niñez. Es posible que ocurran “epifanías ateas” en que algo haga “click” en la cabeza del creyente y simplemente se convierta en  ateo. Pero tal cosa es sin duda excepcional. En la realidad se requiere mucho tiempo de dudas, de investigación, de cuestionar las cosas, de intentar encontrarles sentido, hasta que tales momentos llegan, y las creencias religiosas se van apagando una a una hasta la irrelevancia.

Al comienzo de mi adolescencia, cerca de los 12 años, tuve una experiencia que si bien no fue definitiva, aportó semillas a esas dudas. Fui invitado y participé en un campamento de verano del Ejército de Salvación (en adelante, ES). Una profesora que me quería mucho me contactó para avisarme de una oportunidad para participar junto con otros muchachos de mi escuela en ese campamento, en un complejo del ES ubicado cerca de Angostura, al sur de Santiago. La idea no sonaba mal, y mis padres aceptaron. No recuerdo porqué, pero algo tenía que hacer que hizo que no pudiera tomar el bus junto con todo el grupo, así que esa misma profesora me llevó al lugar en su automóvil.

Cada semana, un grupo de niños (o niñas, pero no mixto) llegaba al centro, donde monitores y gente del ES organizaban todo para tener una entretenida semana de alianzas, actividades y diversión. El centro tenía una gran piscina olímpica, canchas de futbol, multi-canchas, mucho espacio, y tenían todo planeado para realizar muchas actividades, campeonatos entre alianzas, etc. Hasta el día de hoy ese recinto se sigue usando igual.

Cuando dije “todo para tener una entretenida semana”, siendo el ES el organizador, incluyó obviamente actividades religiosas. Cada día en distintas instancias nos hablaban de Cristo, de Dios, de su amor, etc. Como yo ya había pasado por el ritual católico de la primera comunión (con sus 2 años de “clases” de catecismo), más interminables horas de misa católica, tal actividad no me sorprendió o chocó. Pero como un adolescente católico aún no sabía lo suficiente como para darme cuenta que las doctrinas del ES eran protestantes y no católicas.

En todas esas actividades participaban diferentes personas, pastores y gente del ES. En particular nos presentaron a una mujer que actuaba como “monja” del ES, aunque no recibía ese título, nos dijeron simplemente que era una “hermana”, cuyo nombre no recuerdo. Vestía un traje gris, con un tocado gris en la cabeza, y era muy amable. Y como en esas charlas hablaban de la salvación, de aceptar a Cristo, del amor de Dios, ella era clave en orientarnos, y en responder nuestras preguntas.

Y yo tenía varias, que comenzaron a hacer corto-circuito en mi cabeza. Tiempo antes había llegado a mis manos una biblia de corte protestante, la traducción Reina Valera de 1960.

Desde pequeño fui un lector ávido, y cuando llegó a mis manos, hice lo obvio: comencé a leerla desde Génesis 1:1. Muchas historias, desde la creación, el diluvio, el éxodo, simplemente las leía como si fuera historia. Pero había cosas que no cuadraban. Y entonces, estando en un campamento del ES donde me estaban hablando de esos temas a cada rato, esas dudas afloraron. Y pedí a la hermana conversar con ella para hacerle algunas preguntas.

Primero, ya el personaje bíblico de Dios me tenía perplejo. Y dado el gran hincapié en esa semana de que sólo era posible salvarse creyendo en Cristo, la conclusión obvia del odio divino a los no-creyentes, afloró en mi mente. De mis lecturas de la Reina Valera, una escena que me causó extrañeza era el hecho de que en la historia del Éxodo, Moisés fue en repetidas ocasiones a pedir al Faraón que dejara ir a los judíos, y ante su negativa, sendas calamidades ocurrían a Egipto (pero no a los judíos). Pero las negativas del Faraón no eran realmente el propio Faraón hablando desde su propia volición y libre albedrío, sino que Dios forzándolo a decir que no, y luego castigándolo por ello…

Desde el principio Dios mismo decidió “endurecer el corazón del Faraón” (Éxodo 4:21, 7:3). Y plaga tras plaga “el corazón de Faraón se endureció […] tal como Jehová dijo”. Varias de esas frases podrían interpretarse como que el propio Faraón, de malvado y duro de cabeza, rehusaba, pero en ciertos versículos el sentido literal de la intervención “divina” se deja ver, tal como en Éxodo 10:20: “Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.”, (similar también en Éxodo 10:27).

No hay duda que según la historia bíblica, los egipcios y su Faraón abusaron de los judíos (Éxodo 1:8-14), pero al ver esto, me parecía claro que la tortura de cada plaga no fue necesariamente porque su Faraón se rehusara a liberar a los israelitas, pues aunque quisiera ¡no podía! ¡El propio Dios de Israel se encargaba de “endurecerle el corazón” para que dijera que no! Y eso gatillaba a continuación una nueva plaga…

Y así hasta llegar a la última plaga: la muerte de todos los primogénitos de Egipto. Ante tal desastre (y como padre, imagino el dolor que tal cosa puede causar), finalmente el Faraón decide acceder a liberar a los israelitas: “E hizo [el Faraón] llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí.” (Éxodo 12:31-32).

¡Uf, qué historia!: Millares de primogénitos (¿incluso adultos?), entre ellos muchos niños inocentes, muertos porque Dios decidió artificialmente forzar a alguien a que dijera una y otra vez ¡No!, en contra de su propia voluntad, literalmente alterando y manipulando el “libre-albedrío” del Faraón…

Pero tampoco es el fin de la historia. Dios aún quería jugar más con la mente del Faraón, pues anuncia que él hará nuevamente que al Faraón se le endurezca el corazón para que, aunque el Faraón ya había decido dejar ir a los israelitas, ahora se arrepintiera y los persiguiera (Éxodo 14:2-9)… y luego para entrar en medio de un mar partido en dos para matarlos (Éxodo14:15-18).

Entonces, ¿cómo cuadra un plan de salvación donde Dios, todo amor como acababa de escuchar una y otra vez en ese campamento del ES, en realidad puede literalmente obligarte a hacer cosas malas a la gente en contra su propia voluntad, para luego castigarle por eso? Esa fue mi pregunta a la hermana.

¿Su respuesta? Si no recuerdo mal, fue algo así como que no podemos entender a Dios. Es decir, la famosa frase de “Los caminos de Dios son misteriosos”, al mejor estilo de Isaías 55.

Esa es una respuesta (y excusa) que más de una vez recibiría en el futuro.

Mi segunda pregunta fue respecto de la importancia de recibir a Cristo para ser (realmente) salvo, pues cuando pensé en el discurso de que ese era el “único” camino, me pareció innecesariamente cruel ¿esa es la única forma? ¿Y qué hay de toda la gente que nunca tuvo siquiera la oportunidad de siquiera saber de cristo, ya sea que nació antes que él, o que nació después de él, pero en un lugar tan recóndito como una isla del pacífico hace siglos atrás, antes de conocer a ningún occidental que trajera “el evangelio”?

Cuando le planteé esa duda, la hermana se mostró bastante sorprendida con mi pregunta. Supongo que no era el tipo de cuestionamientos típico de niño de 12 años. Me dijo que en el fondo no había otro camino, y que Dios igual podía mostrarse a alguien en una isla remota, y tal persona llegar a encontrar a Dios. Pero, claramente, eso a mí no me cuadraba: la gente nunca había estado hablando de conocer a un dios Jehová sino únicamente en Israel. Nadie fuera de allí jamás lo descubrió si es que no se lo contaba alguien.

Entonces, mi pregunta natural siguiente fue: ¿Y qué pasa con alguien que fue bueno toda su vida, ayudó al prójimo, hizo buenas acciones, nunca cometió ningún pecado (o lo que hubiéramos calificado de pecado bajo el prisma cristiano), pero que nunca conoció a Cristo, ni lo aceptó, ni nada de eso? ¿No debiera dios salvarlo al menos por el mérito de ser bueno?

La respuesta de la hermana fue categórica: tal persona, si no aceptó a Cristo, no puede ser salva, y estaba condenada al infierno, sin importar cuan buena haya sido.

Así comencé a entender el verdadero  “amor cristiano” de la doctrina "Sola Fide".

Tales respuestas de la hermana del ES estuvieron lejos de dejarme satisfecho, y fueron otro paso que me llevó a dudar, y ahora lo veo como otro grano de arena en ese banco de dudas que a la larga ayudaron a mi desconversión final.

Pero aun en ese instante yo estaba lejos de ser ateo. Si bien ya el catolicismo me estaba desencantando al punto del rechazo, y el dios del antiguo testamento con sus manipulaciones mentales a las personas para castigarlas, y la negativa de Dios de salvar a la gente “buena” por nacer en el lugar y época equivocadas me pareció por lo menos equivocado, comenzaron a minar mi interés en el Dios cristiano “tradicional”. Pero yo seguía pensando y creyendo que había un dios, sólo que no podía ser exactamente el dios pintado por el catolicismo, o por el Antiguo Testamento.

Y eso me llevó a otros pasos en mi búsqueda, mi camino que me llevó al ateísmo, que relataré en futuras entregas.

sábado, febrero 08, 2014

Mi camino al ateísmo – Parte I

El proceso para hoy ser ateo no fue instantáneo, ni sufrí una epifanía atea que me haya convencido de un segundo a otro de ello. Pasar de ser creyente a ateo requirió mucho tiempo, mucha lectura, mucho pensar y sopesar argumentos y razones.

Para entender el proceso, debo indicar algo de autobiografía. Aunque he esbozado el proceso antes, como todo en la vida, es más complicado.

Nací en una familia católica. A la chilena. Me bautizaron siendo un bebé de unos pocos meses, y crecí yendo (o más correctamente, siendo llevado) con cierta regularidad a misa, los domingos. Mi madre me enseño a rezar de pequeño (y hasta hoy se despide de mí con un “que dios te bendiga”), pero en general mis padres no eran fanáticos religiosos. Mi padre incluso calificaría mejor como un católico “observante”.

En ese ambiente familiar, entre los 10 a 12 años, como buen católico fui enviado a catequesis durante dos años, para finalmente realizar la primera comunión. Durante ese tiempo, se nos enseñó las bases del catecismo católico, pero siempre superficial. Siempre explicándonos qué debíamos creer, qué decía la ICAR (Iglesia Católica Apostólica Romana) al respecto, pero nunca explicando porqué tales cosas eran ciertas.

Yo veía como la gente piadosa, incluyendo a mis padres y familiares, se acercaban a comulgar con devoción, como se devolvían a su asiendo, poniéndose de rodillas, con los ojos cerrados, en algún tipo de contacto místico con la divinidad que yo, como niño aún sin poder comulgar, no podía entender ni vivenciar. 

Y la verdad, ¿quién no querría estar en  un contacto íntimo con la divinidad? Así que, en cierta forma, ansiaba el momento.

Y mi momento llegó: la “primera” comunión. Y… lo único que vivencié fue la experiencia de tener una hostia en la boca, ligeramente dulzona, más bien insípida, en la boca. Siguiendo el ritual, volvía a mi asiento, cerraba los ojos, rezaba y… esperaba. Esperaba que pasara algo. Y lo esperé. Una y otra vez.

Se supone que las hostias están consagradas y por lo tanto son, gracias al misterio de la “transubstanciación”, el “verdadero” cuerpo de Cristo, por lo que son lo más cercano que uno puede estar físicamente de Jesús. Pero, por más que rezaba y esperaba, nada ocurría. Nada mágico, místico o sobrenatural jamás aconteció. Sinceramente, me sentí defraudado. Estuve gastando mis domingos durante dos años por algo que parecía fabuloso, pero en la práctica no tenía ninguna gracia. Dios se mantuvo perfectamente ausente y silencioso, incluso cuando comulgaba con toda la devoción que podía yo poner.

Con el tiempo, seguí acompañando a misa a mis padres más que nada por costumbre, comulgando con un buen católico, pero mi mente divagaba, cosa trivial en la típica misa de párense-siéntense-párense-repitan-la-formula-síentense-sermón-eterno-párense que es, en la práctica, una misa católica. Y un día, en pleno sermón, me puse a pensar en… dibujos animados. No recuerdo el sermón, si hablaría del cielo o el infierno, de buenos y malos, pero en mi divagación comencé a recordar una escena clásica de… ¡Tom y Jerry!

Satanás en persona. ¡Pobre Tom!
Recordé que en los dibujos animados de Tom y Jerry, Tom se portaba mal, muy mal, con el pobre Jerry, y a causa de eso, Tom en más de una ocasión terminaba siendo condenado al infierno, el cual consistía en un caldero hirviente en donde caía y era torturado por el diablo en persona, en forma del perro “Spike”, rojo y malvado, quien con un tridente en la mano y una risa demoniaca, punzaba a Tom que desesperado se freía en el caldero. Porque, claro,  ¡eso es el infierno del que siempre me hablaron! Un lugar donde la gente malvada va a ser castigada por toda la eternidad, por no ser… buenos católicos. 

Esta infantil visión del infierno (pues hoy sé que, teológicamente hablando, no es tan así para muchas sectas cristianas), fue una revelación. Una especie de epifanía lógica en pleno sermón de la misa.

Al recordar a Tom en el infierno, me di cuenta de algo: siempre se pintaba a los demonios como “habitantes” del infierno, y que ellos se dedican con malvado disfrute a torturar las almas de los humanos castigados después del juicio final. Pero ¿quién ejecuta tal castigo, torturando por la eternidad? ¿Quién más? ¡Pues los propios demonios!

Incluso Dante Aligieri, en su obra “La Divina Comedia”, coloca a los demonios (ángeles caídos) como “guardias” del Dite, el lugar del infierno que encierra a los pecadores más malvados, también son demonios los que azotan a los castigados del octavo círculo, en la primera bolsa (los seductores), y son demonios los que castigan a los habitantes de la quinta bolsa (estafadores), sumergiéndolos en resina ardiente y pinchándolos con garfios, etc. Claramente Tom había sido un verdadero estafador en ese capítulo:


Y he aquí la revelación que tuve en ese instante: si los demonios estaban castigando a los “malvados”, y se supone que es Dios quien condena y manda al castigo a los malvados… entonces… los demonios no son “malos”, pues simplemente ¡están actuando como testaferros, sirvientes, de las órdenes de Dios! Los demonios no serían más malos que un policía que captura, con violencia si es necesario, a un criminal, o a un gendarme que lo mantiene bajo castigo en una cárcel. Pero ni policías ni gendarmes son malvados, sólo hacen un buen trabajo para la sociedad. De esa misma forma, esos “demonios” haciendo el trabajo sucio de dios, serían ni más ni menos que “buenos” ángeles haciendo ni más ni menos que lo que Dios quiere…

Entonces, para mí nada tuvo sentido: si el Dios al que estábamos rezando en esa misa era bueno, un dios bueno no puede estar “contratando” a los malos, a los demonios, para hacer su trabajo sucio. Eso carece de sentido, pues en realidad transforma a Dios como el verdadero malvado de la historia. ¿Robaste durante tu corta vida en la tierra? ¿Fuiste lujurioso? Entonces Dios te va a castigar ¿eternamente? ¿A través de “sus” demonios? Eso no tiene sentido, pues deja a tal dios como un ser malvado, tanto o más malvados que los malvados a los que está castigando. En la práctica, eterna e infinitamente más malvado.

Supuse que entonces eso no podía ser… y seguí pensando, y entonces, si Dios no usa a los demonios como sirvientes suyos, para hacer su trabajo sucio, alguien tendría que hacerlo, y esos entes tendrían que ser… “ángeles buenos”. O sea, hermosos, luminosos y brillantes ángeles, dedicando su tiempo por la eternidad a… torturar gente.

Tampoco eso tenía sentido.

Y en ese instante, siendo católico, en plena misa, tuve la plena convicción que la historia del infierno que siempre escuche era una idiotez carente de toda lógica, en especial bajo el discurso de un “dios que es todo amor”, y por lo tanto, dejé de creer en tal infierno, el infierno católico. E, internamente, algo se rompió en mí.

Ya nunca más me volvería a sentir realmente católico, ni a creer como antes en el "Dios católico".

Creo que volví a comulgar como católico después de eso, pero a corto plazo dejé de asistir a misa, comulgar, y al final el catolicismo perdió su interés para mí para siempre. Pero no me transformé en ateo ese día. Simplemente, seguía creyendo que sin duda había un dios, pero claramente no podía ser el dios que planteaba el catolicismo.

Así, siendo un adolescente, inicié mi camino hacia el ateísmo, un camino largo y de muchos años, en el cual seguí siendo creyente por mucho tiempo, inclusive exploré otras sectas cristianas con convicción. Pero que finalmente desembocaron en lo que soy hoy. Un ateo-agnóstico, escéptico y amante de la razón y la ciencia.

Al menos mi historia con la ICAR tuvo un final feliz: en julio de 2012 presenté mi carta de renuncia a la iglesia católica, equivalente a realizar la apostasía, y con ello renuncié al bautismo, y ya no soy más católico, y para la iglesia soy formalmente un apóstata que está bajo pena de excomunión. Lo cual es un gran alivio pues ahora no tengo ninguna relación con una organización que en base a una imagen de amor y fraternidad, actúa como una mafia criminal que abusa de los más débiles, los niños.

Pero mi camino no terminó ahí. En siguientes entregas contaré mis encuentros con el movimiento New Age, la Gnosis, y el cristianismo protestante.

viernes, junio 14, 2013

SP versus Felices y Forrados: una ruleta rusa económica


Al final del artículo anterior quedó en el aire la siguiente pregunta vital: ¿Es cierto lo que afirma F&F realmente ofrecen recomendaciones fidedignas para aumentar las ganancias de nuestros fondos? O, al contrario ¿es la conclusión de la SP de que la gran mayoría de los afiliados que ha seguido las recomendaciones de F&F ha perdido dinero es la correcta? ¿Quién de los dos tiene la razón? ¿Ambos? ¿Ninguno?

En este artículo voy a ahondar en el informe Nro. 4 de la SP donde ellos analizan las supuestas ganancias/pérdidas del método de F&F, para validar o refutar los resultados de la SP y, potencialmente, determinar si sus conclusiones son correctas, y así dilucidad quien tiene razón respecto de la pregunta de si F&F ha funcionado o no. La idea es que cualquiera que siga este análisis pueda revisarlo, repetirlo, y comprobarlo más allá de lo que yo pueda “mágicamente” poder decir o afirmar.

Para analizar el detalle, hay dos conceptos básicos que son clave para este análisis: cómo se calcula la rentabilidad de los fondos (y de nuestros ahorros), y el concepto económico de “costo de oportunidad”. Para quien o no entienda el análisis o no entienda porque digo lo que digo, puede ver estos dos puntos como “Apéndices” de este artículo.

(Re) análisis de los resultados de Felices & Forrados. Metodología.

Para hacer una revisión del análisis de la SP, lo ideal sería repetir la metodología del informe de la SP y comprobarla. Sin embargo hay ciertos detalles que la SP no explicita. Por ejemplo ¿Cuál de las AFPs usó como base de valor cuota? ¿Un promedio? No se indica exactamente cómo lo calculan, así que no es posible hacerlo en forma idéntica, por lo cual este análisis necesariamente dará valores nominalmente diferentes. Pero si la SP tiene razón, el comportamiento de ganancias o pérdidas en los diferentes escenarios de las recomendaciones de F&F debería mantenerse.

Lo que la SP hizo en su informe fue lo siguiente: tomó las fechas de los avisos que F&F ha hecho a sus suscriptores desde 2011. Con este dato, es posible “simular” el comportamiento de los fondos en distintos escenarios. En particular, la SP revisó qué sucedería con la rentabilidad de un afiliado que comenzó a seguir las recomendaciones desde el primer aviso cambio e fondos de F&F (“afiliado Tipo 1”); luego, la rentabilidad que obtiene un “segundo afiliado” que ignora el primer aviso, pero comienza a seguir las recomendaciones de F&F desde su segundo aviso (“afiliado Tipo 2”); la rentabilidad de un “tercer afiliado” que ignora los dos primeros avisos pero comienza a seguir las recomendaciones de F&F desde el tercer aviso (“afiliado Tipo 3”), y así sucesivamente.

Con esta metodología, es posible comparar qué rentabilidad logra cada uno de los afiliados “Tipo 1” hasta el “Tipo 11” (pues F&F ha hecho públicos 11 avisos), comparados contra la opción por defecto de las AFPs: haberse mantenido sin pestañar en el Fondo A o bien en el Fondo E por todo el periodo.

Entonces, para efectos de llevar a cabo el análisis, haré las siguientes suposiciones y decisiones:
  1. Como F&F declara ser mejor que el Fondo A “de las AFP”, la mejor alternativa de AFP sería el contrincante a vencer por F&F para demostrar sus afirmaciones. En los últimos 12 meses Provida es quien tiene las más altas rentabilidades en los Fondos A y E, y se podría usar Provida; pero usaré los datos de Habitat para valores-cuota como base de referencia por tres razones: (1) también ha estado entre las AFP con mejores resultados del último tiempo, muy cercanos a Provida, y (2) yo personalmente estoy en Habitat, y en especial, (3) es un caso que cualquier hijo de vecino vería: que pasa si estoy en “alguna AFP”, no necesariamente la “mejor” en rentabilidad, y comienzo a seguir en algún momento los consejos de F&F. De esta manera el resultado será muy cercano a lo real. Si alguien quiere repetir el análisis con Provida u otra AFP, es libre de hacerlo.
  2. El valor cuota a usar para el momento del cambio de fondo es el de 2 días hábiles después de la solicitud de cambio de fondos, suponiendo que las personas hicieron caso inmediatamente a F&F a la “sugerencia” de cambiar de fondo. Si solicitaron el cambio un día lunes, aplica el valor-cuota del miércoles. Ojo que si lo solicitaron un día jueves aplica el valor cuota del lunes, y si el cambio se solicita un viernes, aplica el valor cuota del siguiente martes.
  3. Los valores cuota serán tomados directamente de la página de la Superindentencia.
  4. Para cada uno de los casos, se asumirá que el afiliado tipo inició su participación en el método de F&F con fondos en su cuenta de capitalización individual equivalente a exactamente 10 millones de pesos, y que el valor del fondo variará únicamente por rentabilidad (equivalente a no agregar nuevas cotizaciones). De esta manera, las ganancias/pérdidas calculadas, y los números del valor de los ahorros representan únicamente a las variaciones de los fondos, sin depender de aportes extras, y además son independientes de la renta/cotización del afiliado.

Análisis

Al tomar en cuenta estas consideraciones, es posible ir a la página de la superintendencia, tomar los valores-cuota del Fondo A y Fondo E en las fechas de cambio sugeridas por F&F, y es posible construir esta tabla (que proviene de una planilla de cálculo, compartida, con toda la información):



En la tabla podemos ver las fechas de los 11 avisos de F&F (columna 1 y 2), la dirección del cambio (columna 3, Fondo A a E o viceversa), la fecha del valor cuota efectivo para el cambio (columna 4), los valores cuota del Fondo A y E para esa fecha (columna 5). Esto es igual para todos los casos.

Ahora, el afiliado Tipo1 parte (de acuerdo con los supuestos) con MM$10 (diez millones, columna 7). Al cambiar al Fondo E (desde el fondo que sea que viniera), dado el valor-cuota del Fondo E ($23.150,09), puede comprar 431.96 cuotas (columna 9).

Pasa el tiempo, y F&F da el segundo aviso, el 12 de octubre de 2011, esta vez para cambiar desde el Fondo E al fondo A. El afiliado Tipo1 pide el cambio, y el día 14 de octubre (con los valores cuota mostrados en las columnas 5 y 6) “vende” sus 431.96 cuotas del Fondo E ahora con un valor cuota de $24.057,33 (columna 6), obteniendo $10.391.895 (columna 7), y en el mismo acto, “compra” cuotas del Fondo A al valor de $24.482,07 (columna 6), obteniendo 424.47 cuotas. Si quiere entender esta metodología, vea el apéndice “Mi rentabilidad es…” abajo.

Pasa el tiempo, y F&F da el tercer aviso, el 22 de noviembre de 2012, para cambiar del Fondo A al Fondo E. En esta ocasión se “venden” las 424.47 cuotas del Fondo A, obteniendo $10.370.922 (una ligera pérdida respecto del valor que tenía en octubre), y comprando cuotas del Fondo E, obteniendo 434.94 cuotas…

Y así sucesivamente. Siguiendo esa misma mecánica, hasta llegar al valor cuota del 12 de junio de 2012, podemos ver que usando la estrategia de F&F, el afiliado Tipo1 obtuvo, estando en AFP Habitat, una rentabilidad de sus ahorros del 15.03%.

Ahora, si se comprar el mismo punto de partida, MM$10, para los casos haber estado siempre en el Fondo A o siempre en el Fondo E durante todo el periodo, se observa que esa estrategia rentó 4.87% y 12.29%, respectivamente.

Si este fuera el único dato, claramente se ve que F&F renta más que estar pasivamente en un solo fondo. Y curiosamente, este escenario es el único que F&F le hace más promoción. Pero cuando repetimos el mismo ejercicio para cada “tipo de afiliado”, como se muestra en la planilla, se llega a diferentes tablas, todas incluidas en el link a la planilla de cálculo, primera hoja. Tomando el resultado de cada escenario, se llega a la siguiente tabla:

Se puede ver, que alguien que haya estado en Habitat, pero partiendo con F&F en diferentes momentos (avisos) tiene resultados completamente mezclados. En sólo dos de los avisos (el primero y el cuarto) logra una rentabilidad mejor que los fondos A y E. Si entrara en los avisos 2, 3 o 5, logra un resultado intermedio entre el Fondo A y E (gana más que alguno de los dos fondos), pero deja de ganar significativamente si se hubiera unido a F&F en los últimos avisos 6, 7, 8 y 9. Esto, en jerga económica, es perder dinero (por el tema de costo de oportunidad, ver el apéndice abajo).

Nota aparte merecen los dos últimos cambios, 10 y 11. En el 10 F&F vence al Fondo A, pero no al E. Esto porque el Fondo A en el último tiempo está en plena “zambullida”. En el 11, dado que F&F está en E, es igual que E, y mejor que A, con A en caída los últimos días.



La explicación de la diferencia de valores está en que la SP usó “los retornos promedio del sistema”, mientras que mi análisis se apega directamente a un escenario preciso, un cliente de AFP Habitat.

Ahora, dado que en general ambos análisis son consistentes, podemos revisar las conclusiones de la SP:
  1. "[...] los Afiliados 5 al 10, quienes de acuerdo a este análisis han perdido dinero  al seguir la estrategia de F&F por el tiempo señalado”: Esto es efectivo. Dado el análisis de costo de oportunidad, hay gente que, hasta ahora, de estar en ese escenario, ha perdido dinero (nuevamente costo de oportunidad), pues si se hubiera quedado en el fondo A (o entrado a F&F en algún otro momento), tendría hoy más dinero en su cuenta de ahorros previsionales que los que tiene hoy. F&F los perjudicó.
  2. “Más crítico aún resulta medir la efectividad de la estrategia de F&F respecto al Fondo A; en este caso, sólo el Afiliado 1 del ejercicio se ha visto beneficiado por seguir las alertas de F&F y el resto de los individuos clasificados como Afiliados 2 al Afiliado 10 se han perjudicado al seguir a F&F respecto de haber permanecido en el Fondo A”: esto es algo más discutible. Se ve que al salir de los promedios del sistema, para el caso de afiliados de AFP Habitat, los afiliados de Tipo5 también tendrían un beneficio por seguir a F&F, y potencialmente también los 10 y 11. ¿Por qué? Explicaré esto más abajo.
  3. “[…] los resultados son altamente sensibles al periodo analizado y, por lo tanto, cambiarán dependiendo de las fechas que se consideren, el  punto  de fondo es que los anuncios no siempre son exitosos”. Cierto. No son exitosos en el sentido que en ciertos escenarios, puede llevar a peores resultados (costo de oportunidad negativo).
  4. “Otra forma de leer los resultados es que la empresa F&F ha  emitido  6 avisos errados, lo que no debería sorprendernos, ya que estas estrategias son  similares  a 'lanzar una moneda al aire' : al margen de que sea o no “aleatorio” los avisos de F&F, hay casos precisos donde F&F sí es muy exitoso. La pregunta es ¿por qué…?
  5. “Lo que se debe tener en cuenta es que, si bien habrá personas favorecidas, otro grupo podría verse afectado negativamente en el monto final de sus pensiones.”. Lamentablemente, por lo que se ve, esto es totalmente cierto.

Ahora, ¿qué explica que F&F logre tan “buenos” resultados en ciertos escenarios (Tipo1, Tipo5, Tipo10/11), y tan malos en otros? Mi hipótesis es que F&F en realidad funciona como una especie de apuesta a venta en corto.

Compras en corto, y no tan corto ¿El secreto (y talón de Aquiles) de F&F?

En el mercado accionario hay una técnica llamada “venta corta” u “operaciones en corto” que consiste en pedir prestado a un accionista un paquete de sus acciones, venderlas, y dentro de un corto plazo (puede ser el mismo día), forzosamente volver a comprarlas, al precio que sea.

Suena descabellado, pero el truco está en que si quien pide las acciones para venderlas y re-comprarlas de alguna manera acierta a pronosticar que cierta acción va a bajar, puede ganar suculentas cifras. Por ejemplo, alguien pide 1000 acciones que valen en cierto momento $1.000 a algún accionista, las vende (obteniendo momentáneamente $1.000.000), y si su “apuesta” de que la acción va a caer de precio en el corto plazo es acertada, podría dentro de poco tiempo comprarla de vuelta, para devolverla al prestamista original, a un precio menor. Si acierta y la caída es leve, por ejemplo la acción baja a $900, podrá recomprar las 1000 acciones por $900.000, y con ello gana $100.000.

Pero si la caída es grave, digamos que la acción baja a $300, se podría recomprar las mismas 1000 acciones por sólo $300.000, ¡dejando un margen de $700.000! Pero si al contrario, si la apuesta de que la acción bajara falla, y al contrario sube, al tener que recomprar las acciones, el equivocado inversionista tendría que pagar más dinero que el que recibió por la venta, perdiendo dinero. Por ejemplo, si la acción en vez de bajar sube a $1.200, al recomprar las 1000 acciones el osado inversionista no sólo perderá el $1.000.000 de la venta, sino que tendría que poner (y perder) $200.000 de su bolsillo para recuperar las acciones.

El punto es que, en las “operaciones en corto”, la clave es acertar en ‘adivinar’ que viene una  baja de cierta acción, y a más drástica la baja, más jugosa y espectacular es la ganancia de la operación. 

Y si uno observa las recomendaciones de F&F, tienen exactamente ese mismo comportamiento: es más exitoso cuanto más grande es la caida, y rinde mal, o pierde, cuando esta no ocurre.

Si uno pone atención a los “Tipos de afiliados” que en el análisis “ganaron” (o pudieron ganar), son justamente los que “vendieron” sus cuotas de Fondo A antes de una gran caída accionaria.

En el blog “eficaciafyf.blogspot.com”, donde hacen también un interesante análisis de riesgo y efectividad del funcionamiento de F&F (recomiendo mirarla), publican esta imagen, donde se presenta las rentabilidades de los Fondos A, E y F&F:

Si se observa la curva, y se ve que los periodos exitosos de F&F son el cambio al Fondo E entre:
  • Entre julio de 2011 a octubre de 2011.
  • Entre de abril de 2012 a junio de 2012.
  • Ahora, a finales de abril y mayo de 2013.

¿Por qué? Porque son momentos de espectaculares caídas del Fondo A, donde si se acierta al aviso/pronóstico/apuesta de que su valor cuota va a caer drásticamente, se puede “vender caro” (comprando y protegiéndose en el Fondo E), y si se acierta bien cuando termina la caída, “comprando barato” las mismas cuotas del Fondo A, en su menor precio.

Y, al igual que con las “operaciones en corto”, el éxito de la operación consiste en que la decisión de “vender el Fondo A para recomprarlo más tarde” sea realmente en una buena caída.

Y el problema para F&F y cualquiera que juegue este juego es poder predecir correctamente que lo que va a ocurrir ES una buena caída. No basta con acertar que en las próximas una o dos semanas el Fondo A baje un poco, y luego se recuperen e incluso el Fondo A repunte (esto, al igual que en las “operaciones en corto”, son pérdidas para F&F); se necesita que la caída del Fondo A sea muy grande. Pero, aun acertando que la caída va a ocurrir ¿cómo saber cuán grande (y prolongada) va a ser?

El problema de las metodología y heurísticas que pueden realizar F&F, en mi opinión, es que mientras aún la caída "no ocurre", es posible astutamente ver o distinguir las señales que la preceden, y correctamente predecir que "viene una baja". Pero aún acertando en eso, es imposible adivinar cuál serán las reacciones de los mercardos, de si los actores económicos reaccionarán de tal o cual manera, de si decidirán aplicar algún estímulo o cualquier acción para mitigar sus efectos, etc. Como todas esas acciones no ocurrirán sino cuando ya la caída es real y visible para todos, cualquier modelo que "prediga" la caída muy malamente podrá predecir cuán fuerte será, cuando se detendrá, y cuanto durará.

Esto es un problema que en mi opinión es insoluble hasta que alguien logre o inventar una máquina del tiempo (y así contarnos hoy lo que va a pasar en los próximos meses), o que alguien demuestre que tiene poderes paranormales para predecir el futuro. Hasta donde sé, ninguna de las dos alternativas existen.

Y por ello, la pregunta para cualquiera que decida seguir a F&F es: si no participo aún en el sistema de F&F, y tengo que tomar la decisión de participar, estando atento a un futuro aviso de cambio de fondos, del Fondo A al E ¿Será este aviso uno de aquellos donde el Fondo A caerá meteóricamente? ¿O será una simple zambullida sin consecuencias? No veo como adivinarlo.

Mi actual opinión, y "conclusión" de este análisis, es que ni F&F ni nadie puede saberlo, y cualquiera que quiera apostar por los avisos de F&F, en realidad juega a una ruleta rusa, donde sólo a posteriori (como muestran los análisis de la SP y el que repetí personalmente) uno podrá averiguar si la "apuesta" a una gran caída del Fondo A (y no una pequeña) por parte de F&F fue acertada o no, y de si uno fue parte de los afortunados que “ganó a largo plazo”, o que simplemente perdió…

¿Conviene seguir consejos del tipo F&F? En teoría, ¡claro! Pero la práctica muestra que las heurísticas que F&F usa no son sólidas y seguras en todos los casos. De hecho, aún sabiendo que en ciertos casos (ante caídas drásticas de fondos) uno no sólo puede salvar dinero, sino que lograr suculentas ganancias más allá de lo que ofrece el "sistema", no es posible "adivinar" si en en N-ésimo aviso de F&F es la oportunidad de tales ganancias, o de pérdidas. Los números así lo muestran.

Ahora, ¿es posible que alguien logre alguna vez afinar los algoritmos, eurísticas y modelos de manera de afinar tan bien un pronóstico de esta naturaleza, de manera que sus predicciones sean lejos más seguras que las de F&F? En cierta forma, sí, podría darse el caso. Pero la forma de saber que tal modelo funciona sería si muestra consistentemente pocos "errores", y genera ganancias en la gran mayoría de los puntos de entrada. O sea, si elijo cualquier momento para partir usando el método predictivo de tal grupo, es altamente probable que sea un usuario "Tipo N+1" que _también_ tenga ganancias.

No es lo que ocurre con F&F, y por lo tanto quien quiera involucrarse en esa ruleta rusa, le deseo suerte, y ojalá sea ¿casualmente? parte del grupo de afortunados "ganadores".





Apéndice A: Mi rentabilidad es…

Cuando un chileno “impone” en el sistema de AFP, tiene que hacerlo entregando por ley un 10% de su sueldo “imponible” a la AFP de su preferencia. La AFP convierte este dinero en cuotas del fondo (A, B, C, D o E), comprando para el afiliado tantas cuotas del fondo como el dinero que está abonando el afiliado le permita, dado el precio de la cuota del fondo del día del pago.

Por ejemplo, si suponemos que (a) una persona tiene su dinero en el Fondo A de una AFP, (b) el valor cuota del Fondo A el día cuando se agrega dinero a su cuenta es $20.000,  y (c) el afiliado agrega $40.000 a su cuenta individual de ahorros, entonces: la AFP “comprará” para el afiliado 2 cuotas del Fondo A, y su fondo crecerá en 2 cuotas. Si además suponemos que el afiliado tenía previamente 48 cuotas en su fondo, ahora pasará a tener 50 cuotas del Fondo A. ¿Cuánto dinero tiene ahora ahorrado? Lo sabemos simplemente multiplicando la cantidad de cuotas que tiene en su “Cuenta de capitalización individual” por el valor de la cuota del Fondo respectivo. En este ejemplo, 50 cuotas por $20.000 equivalen a $1.000.000 de ahorro.

Si las cuotas de los fondos fueran estáticas, por ejemplo la cuota de ese Fondo A valiera siempre “sagradamente” $20.000, las AFP no tendrían ninguna utilidad. El afiliado del ejemplo podría dejar su dinero mes a mes, entregando su $40.000 y obteniendo dos cuotas del fondo, y al final de su vida laboral le devolverían el valor exacto “nominal” de cuanto puso mes a mes, ni un peso más, ni un peso menos. Idéntico a guardar el dinero en un colchón,  pero pagando comisiones no menores a la AFP…
Por ello, para que la gente realmente ‘gane’, las AFP invierten el dinero que reciben de los afiliados en diversos instrumentos financieros: acciones nacionales e internacionales, bonos de gobiernos, bonos de empresas, etc. Si sus decisiones (hechas por los “expertos” dentro de cada AFP) son correctas, el dinero invertido va a obtener ganancias. Y esas ganancias se calculan de manera que el valor de la cuota de fondo crece proporcionalmente a las ganancias de las inversiones del fondo. Al revés, si las AFP se “equivocan” o el mercado entra en una crisis y las inversiones pierden dinero, el “valor cuota” de los fondos se calcula reduciendo su valor proporcionalmente a las pérdidas de las inversiones.

De esta manera, para saber cuánto ha ganado o perdido (nominalmente) un fondo de las AFP entre dos fechas, “basta” con tomar el valor-cuota de a la fecha de inicio, el valor-cuota a la fecha de término, y calcular su variación porcentual. Así, si la cuota del Fondo A del ejemplo parte en $20.000, y el afiliado tiene 50 cuotas en su cuenta ($1.000.000 de valor monetario), y un mes después el valor-cuota sube a $20.800, se puede calcular que la ganancia del fondo durante ese mes fue de (($20.800 - $20.000) / $20.000)), lo que es igual a 0.04, o un 4% de ganancia nominal. Esa ganancia se denomina nominal, porque ahora las mismas 50 cuotas de ese afiliado, al nuevo valor del fondo ($20.800), hace que tal afiliado ahora “tenga” ahorrado $1.040.000 (esto es, 50 x $20.800).

Entonces, si existiera un único fondo (como era antes de los multifondos, cuando sólo existía el Fondo C), para calcular las ganancias de los fondos de pensiones entre dos momentos, basta tomar el valor del fondo como se explicó. Pero con los multifondos el cálculo se complica. Como cada fondo se puede mover en forma independiente del otro (y también sus valores cuota), no sirve comparar los valores cuotas entre ellos. Pero, como podemos calcular el valor de los ahorros en un momento multiplicando cuotas x valor fondo, se puede usar el valor monetario de los ahorros como pivote para calcular los cambios de fondos, y el valor final de dinero ahorrado al inicio y al final nos puede decir cuánto realmente ganó o perdió el afiliado.

Si recuerda el ejemplo, nuestro afiliado hipotético partió con 50 cuotas del Fondo A, equivalente a $1.000.000. Un mes después sus ahorros valían $1.040.000 (dado un 4% de ganancia del Fondo A). Si ahora en ese instante el afiliado decidiera cambiarse a otro fondo, supongamos el Fondo E, que en ese instante tiene un valor cuota de $16.500, el usuario transformaría su $1.040.000 a aproximadamente 63 cuotas de ese Fondo E. Si pasa otro mes y el Fondo E aumenta su valor cuota en un 1.5% (subiendo su valor cuota a $16.748), las 63 cuotas del afiliado en el Fondo E ahora valdrán $1.055.093. ¿Cómo se comparan los $20.000 del Fondo A a la partida de este ejemplo con el valor cuota del Fondo E dos meses después? No son comparables, y no podemos usar directamente los valores cuota para calcular la rentabilidad para el afiliado. Pero si sabemos que inicialmente tenía el equivalente a $1.000.000 y que al final tiene $1.055.093, podemos calcular fácilmente que en esos dos meses ese afiliado ganó un 5.5%.

De esta manera, teniendo a la vista cuánto dinero tiene el afiliado en su fondo, es posible comparar las variaciones de los ahorros en el tiempo de cualquier afiliado independientemente de en cuál fondo tuvo sus ahorros en cada momento, y saber cuál ha sido su rentabilidad. Esto es lo que se usa en el análisis.

Apéndice 2: Comparando alternativas económicas ¿Por qué ganar es perder?

Un segundo punto clave para el análisis es entender el concepto de “costo de oportunidad”. Cuando se comparan dos alternativas económicas, la forma “económicamente correcta” es sumar cuanto puedo ganar con cierta alternativa, y restar cuanto podría ganar si no tomo esa alternativa (por ejemplo, elijo otra). Si el valor es positivo, para todas las comparaciones posibles, esa es la mejor alternativa que puedo tomar. Si el valor es negativo para una o más comparaciones, entonces hay otras alternativas que son mejores, y de no tomarlas, dejaría de ganar dinero, que sí ganaría con otra alternativa.

Por ejemplo, supongamos que le propongo un negocio: Ud. me entrega UF 1.000 para cierto negocio, y en el plazo de un año, yo le devolveré UF 2.000. Léalo bien. ¡Eso es un 100% de ganancia! Si sus alternativas de inversión se limitan a los ahorros bancarios y las AFP, suena como un negocio redondo (suponiendo que digo la verdad y que no hubiera riesgo… ese es otro tema). Ahora, supongamos que otro empresario le ofrece a Ud. que por sus UF 1.000, en un año más le entregará de vuelta UF 3.000. Claramente la segunda es aún mejor que la primera, pero ¿es la primera mala? Al fin y al cabo, ¡Ambas ganan bastante dinero! Pero…

Usando el concepto de “costo de oportunidad”, vemos que cuando Ud. sólo conocía la primera propuesta, si la aceptaba, hubiera ganado UF 1000. Si en cambio no hubiera aceptado mi propuesta, y hubiera invertido sus UF 1000 por un año en, por ejemplo, las AFP, podría ganar del orden de un 10% en un año, o sea, unas UF 100. Por lo tanto, tomar la alternativa que le ofrezco le renta UF 1000, no tomarla le rentaría del orden de UF 100. Restando ambos montos muestra que el costo de oportunidad es claramente positivo para Ud. en UF 900, es decir, ganaría UF 900 más que si elige otra alternativa.

Pero, cuando Ud. recibe la segunda oferta, ahora Ud. sabe que si elige la segunda opción, va a ganar UF 2.000. Si calculamos el “costo de oportunidad” de la primera alternativa, ahora que tenemos la segunda, vemos que con la primera podemos ganar UF 1.000, pero de no tomar la primera alternativa (pero si la segunda), ganaría UF 2.000. Al realizar la resta, vemos que la primera alternativa tiene un costo de oportunidad negativo de UF -1.000. Esto equivale a decir que si a sabiendas de la existencia de la segunda alternativa, Ud. igual elige la primera, Ud. va a “dejar de ganar” UF 1.000.

En economía, dejar de ganar dinero es lo mismo que perderlo. Si Ud. elige una opción con un costo de oportunidad negativo, dejó de percibir la ganancia o renta adicional que la mejor alternativa le ofrecía.
En el caso de las AFP, F&F o cualquier otra alternativa de rentabilidad variable, nadie puede asegurar cuanto va a ganar en un año más (si eso se pudiera saber, no estaríamos teniendo esta conversación). Pero si podemos analizar a “posteriori” las rentabilidades, ganancias y pérdida que ya han pasado, y ver cuál fue el costo de oportunidad de haber tomado cada alternativa.

Por ello, sin importar si dos alternativas rentan y dan ganancias reales y positivas, el hecho de haber tomado la alternativa que rentó menos, en un escenario donde ambas alternativas eran accesibles, permite explicar que en alguno de los dos casos se “perdió” dinero, o se terminó con menos dinero que si se hubiera tomado la alternativa que en la práctica resultó ser más rentable. Como en los antiguos concursos de Sábados Gigantes, si Ud. en vez de elegir la puerta que le premiaba con el auto 0 kilómetro, Ud. eligió el portafolio que le regalaba una cebolla, Ud. no diría “bueno, gane una cebolla”, sino que diría “perdí un auto”.

Este segundo principio es clave para determinar si el método de F&F, dado el momento en que ellos fueron avisando de cada cambio de Fondo A al Fondo E y viceversa, realmente fue mejor o peor que simplemente permanecer en el Fondo A (o el E) sin hacer cambios.

Referencias: