jueves, octubre 20, 2011

Falacias, Dios y Evolución

Una cosa que sorprende en un debate con personas religiosas o creyentes es el tipo de argumentos que usan para justificar sus creencias, y la manera en que intentan rebatir al conocimiento científico, en especial la teoría de la evolución.

En particular, yo estuve involucrado en un pequeño debate en un comentario de Facebook con una de estas personas. Para proteger a los inocentes, no voy a enlazar a comentario en cuestión, ni los nombres de la(s) persona(s) involucradas. Pero si he copiado textualmente alguno de sus comentarios, y voy a analizarlos en este post.

En este artículo voy a mostrar cómo se usan ciertas falacias a la hora de “demostrar” a dios, cuáles son esos argumentos, porqué no son correctos, y explicar qué es la teoría de la evolución por selección natural, y por qué las criticas típicas que se le hacen (como las de ese comentario) no aplican a ella o se basan en un profundo desconocimiento de que es la evolución y la ciencia.

Pónganse sus cinturones y espero que disfruten este safari de argumentos.

Qué es la teoría de la evolución

Antes de ir a ninguna parte es importante explicar y definir QUE es la evolución. Desconocer esto hace que mucha gente debata y discuta sin darse cuenta que están hablando de cualquier cosa menos de evolución.

La “evolución” es en su nombre completo la “teoría de la evolución de las especies por selección natural”. Fue propuesta por primera vez por Charles Darwin en 1859, quien después de años de estudios, un viaje a través del globo que incluso lo llevó a Chile, y después de observar multitud de especímenes de distintos lugares, se percató que todos los tipos de seres vivos, con sus diferentes especies y su distribución a través del planeta podían explicarse con una pequeña cantidad de supuestos:
  1. Los seres vivos se reproducen generando nuevos seres vivos de su misma clase y especie, pero los descendientes ocasionalmente manifestarán diferencias o variaciones graduales en su forma, color o cualquier otra característica fisiológica o anatómica respecto de sus progenitores.
  2. Las características y variaciones graduales a su vez son heredadas por la descendencia, quienes pueden a su vez en el tiempo presentar nuevas variaciones que pueden también ser acumulativamente heredadas por sus descendientes.
  3. Las variaciones pueden ser nocivas, llevando a la muerte al individuo, neutras, de manera que no lo afectan ni lo benefician o bien directamente beneficiosas, de manera que mejora su adaptación al medio ambiente en que vive.
  4. Los ejemplares que posean variaciones beneficiosas tienen ventajas sobre otros ejemplares de su misma especie que no tengan esa variación, es decir tienen más probabilidades de sobrevivir (conseguir más alimento, ser menos depredados, vivir más tiempo) y por lo tanto tienen más probabilidades de reproducirse y a su vez transmitir esa variación a sus descendientes.
  5. La selección natural predice que las variaciones beneficiosas que permitan mejor sobrevivencia y tasa reproductiva a largo plazo dicha serán predominantes en la población, pues en forma natural quienes no la tengan tienen menos probabilidades de sobrevivir, de manera que serán las características benéficas las que se transmitirán y predominarán en las nuevas generaciones.
  6. Finalmente, a través del proceso de acumulación de variaciones y selección natural, poblaciones completas de individuos de una especie pueden ir derivando a tener tal cantidad de diferencias y adaptaciones al medio respecto de la especie original que a la larga darán origen a una nueva especie diferente, sin perjuicio de que la especie “padre” pueda seguir viviendo en la misma zona o en alguna diferente.
Deduciendo estos principios y aplicando su idea nobel de la selección natural, Darwin descubrió el mecanismo que permitió la aparición de todas las especies de vida de la tierra.

Así como la postuló, Darwin tenía una serie de observaciones naturales respecto de las especies vivientes que eran explicables por su teoría de la evolución, pero estaba lejos de tener todas las pruebas que la validaran.

Sin embargo, después de su publicación en 1859, innumerables científicos que tomaron esta idea y la pusieron a prueba, y comenzaron a analizar diferentes evidencias tal como: la paleontología con el estudio del registro fósil, la geología con la datación geológica, la genética con una base real para la mutación y transmisión de características a través del ADN, la botánica y zoología para determinar las características comunes y diferentes entre individuos de diferentes especies, y así un largo etcétera, llegando a la conclusión que toda la evidencia que se encuentra en el mundo natural no sólo es compatible sino además es consistente con la teoría evolutiva. Esto ha dado lugar a que la teoría de la evolución por selección natural sea una de las teorías científicas con mayor cantidad de evidencia a su favor, de manera que muchos postulan que más que una teoría, en el sentido coloquial de la palabra, es un hecho demostrado por las innumerables pruebas físicas extraídas de nuestro mundo real.

Argumento de ignorancia

Las personas deberían argumentar dando razones positivas por los cuales sus conclusiones son correctas. Eso implica explicar cuál es la evidencia que justifica y respalda cada una de las premisas que desembocan en la conclusión que postula.

Sin embargo, frecuentemente las personas hacen razonamientos anómalos que superficialmente parecieran ser correctos y válidos lógicamente, pero en la práctica no lo son, y por lo tanto cualquier conclusión apoyada en ese argumento no tiene validez. Esto es lo que se conoce como falacia lógica.

En particular, una falacia muy común que la gente comete en sus razonamientos es el argumento de ignorancia.

El argumento de ignorancia, conocido también por su nombre en latín como argumento “Ad Ignorantiam” consiste en suponer que por el hecho de que la verdad de cierta afirmación no se ha demostrado, “por lo tanto” tal afirmación es falsa. O al contrario, si la falsedad de cierta afirmación no se ha demostrado, “por lo tanto” tal afirmación es verdadera. El error en el razonamiento consiste en suponer la verdad o falsedad de una afirmación basados en la ignorancia y no en conocimiento concreto.

Ejemplos de esta falacia serían: “Nadie ha demostrado que no haya un ser prehistórico en el lago Ness, por lo tanto el monstruo del lago Ness sí existe” o “La ciencia no ha podido demostrar que el origen de la vida sea un fenómeno natural, por lo tanto su origen es sobrenatural”.

Veremos más abajo un ejemplo real de su uso.

Una visión teísta de la evolución.

Aunque los científicos están extremadamente seguros de que la evolución es un hecho, mucha gente con formación religiosa y sin formación científica suele acusar que la evolución no es cierta, y que quienes la creen lo hacen engañados o sólo por fe.

En particular, en el debate que mencioné al principio de este artículo, la persona teísta hizo literalmente las siguientes afirmaciones (faltas de ortografía provienen del original):
  • “la teoría de la evolución tiene muchas dificultades, trabaja mucho con la fantasía, y NO con la realidad”
  • “digame como una persona mayor como ud. puede creer semejante disparate que es la teoría de la evolución, como una persona no hace uso de la razon y de la logica, y mas inportante aun DE LA REALIDAD.”
  • “veamos la REALIDAD digame; ¿cuando ha visto a un animal trnasformarse en PERSONA, en un SER HUMANO? NUNCA, SOLO la estupida afirmacion que eso ocurrio hace millones de años, por Dios”
  • “porque la tierra JAMAS se ha accidentado destruyendose completamente, que suerte mas grande, miren que conveniente […] por que la tierra no se ha accidentado y destruido totalmente? porque no se ha desviado de su orbita alrededor del sol? porque no ha cesado su movimiento en el espacio? demasiada suerte, maxime que aqui en la tierra ocurren todos los dias miles de accidentes, yo pienso que alguien, no se quien, quizas al que llamamos Dios es quien la mantiene asi”
  • “si las personas ateas no lo creen, esta bien, estan en su derecho, pero aqui al menos la experiencia cotidiana, ¿ no deberia inclinarnos a pensar que algo mas hay que la simple suerte? ¿no son DEMASIADOS años con esa buena suerte?”
  • “la evolución, segun tengo entendido que postula que el hombre desciende de un antepasado medio tosco, medio antropoide o similar a un primate, pero, ¿no hay mucha diferencia entre un animal y una persona?”
  • “¿ud. considera que su hijo es un animal?”
  • “¿nuestros padres, abuelos, tatarabuelos y asi sucesivamente hacia atras, no eran acaso personas? 800 años atras, ¿no eran personas las que escribian su historia? y 2000 años atras, ¿no eran personas los que escribieron la historia? y asi ud. puede ir sumando de 2000 en 2000 años hacia atras, hasta llegar a los alegados "millones de años", pero siempre encontrarà personas. ¿es asi o no es asi la realidad?”
  • “pero si rebuscamos el argumento por otro lado, e inventamos una serie de presupuestos y teorias, y alegamos lo que se nos ocurra por mucho que lo hagamos, ¿ por eso serà verdad?”
A continuación, analizaré estas preguntas y afirmaciones, basándome en lo dicho anteriormente de la teoría de la evolución y las falacias lógicas.

1. La evolución es fantasía y no realidad

Nuestra contraparte teísta afirmaba:
“la teoria de la evolucion tiene muchas dificultades, trabaja mucho con la fantasia, y NO con la realidad”
Es cierto que en un principio la teoría de la evolución tenía muchos problemas, el principal fue que no había suficiente evidencia que validara que sus postulados concordaban con la realidad. Pero como se ha explicado anteriormente, después de 150 años de estudio e investigación hay innumerables pruebas que avalan su veracidad.

En particular debe notarse que cualquier teoría que pretenda explicar algo necesariamente parte como una hipótesis, como una serie de afirmaciones que podrían o no ser falsas. En ciencia, una hipótesis debe ponerse a prueba repetidamente hasta confirmar que la realidad (y no la fantasía) es consistente con esta hipótesis, es decir:
  • Todas las evidencias que debieran apoyar la hipótesis aparecen y son consistentes con la hipótesis en cuestión.
  • Todas las evidencias que podrían contradecir o refutar la hipótesis no se observan en la realidad.
Sí después de analizar todas estas pruebas la hipótesis resiste todos los intentos por invalidarla ya sea su evidencia a favor falle o que la evidencia en contra aparezca, en tal momento en ciencia la hipótesis puede considerarse una ley natural confiable. Y si la hipótesis además engloba, explica y predice una gran cantidad de fenómenos (como el origen de todas las especies) se denomina una teoría.

Pero para que una teoría sea científicamente válida y validada, todas las observaciones de la realidad tienen que ser consistentes con ella. Y ese es el estado actual de la teoría de la evolución darwiniana, por lo que afirmar que se basa en fantasía es desconocer las pilas de evidencia que tiene a su favor, y la nula cantidad de pruebas en su contra.

Para mayor información acerca de las pruebas hay que recurrir a blogs especializados o a libros de divulgación, de los cuales recomiendo:

2. Creer en las teorías científicas
Nuestro amigo continua con:
“digame como una persona mayor como ud. puede creer semejante disparate que es la teoría de la evolución, como una persona no hace uso de la razon y de la logica, y mas inportante aun DE LA REALIDAD.”
En estricto rigor, nadie que se precie de entender de ciencia, como la ciencia funciona, y que es el método científico, creen en la ciencia.

Lo repito len-ta-men-te: Nadie que entienda de verdad la ciencia CREE en la ciencia.

Entonces ¿Por qué tenemos aún ciencia y científicos?

Porque los científicos no basan sus convicciones en CREER, sino en confiar en todo aquello que se base en evidencia concreta, que sea comprobable por medio de pruebas empíricas, que sea comprobable por terceros en forma independiente para evitar sesgos y engaños y que sea consistente en el mayor grado posible por la realidad.

Dicho en otras palabras: los científicos no necesitan creer en la ciencia y en sus resultados; los científicos saben que la ciencia funciona y que sus resultados son correctos porque tiene la evidencia disponible para confirmarlo una y otra vez si es necesario.

Luego, cualquier persona que no siendo científico quiera aprender de ciencias y de teorías científicas no necesita recurrir a la fe. Lo que tiene que hacer es entender cuáles son los razonamientos detrás de cada teoría científica, cual es la evidencia que las respalda, y si quiere explorar con mayor profundidad cuáles son esas pruebas, puede hacerlo sin que nadie oculte la información o le exija que crea por fe.

Por ello, ni es necesario “creer” en la evolución, porque sus pruebas son públicas y conocidas para cualquiera que de verdad quiera examinarlas, y es justamente a través de la razón y la lógica aplicadas a evidencia extraída de la propia realidad que la ciencia brilla con resultados sorprendentes.

3. Nadie ha visto un animal transformarse en persona.

Nuestro amigo creyente continua:
“veamos la REALIDAD digame; ¿cuando ha visto a un animal trnasformarse en PERSONA, en un SER HUMANO? NUNCA, SOLO la estupida afirmacion que eso ocurrio hace millones de años, por Dios”
En este caso, nuestro amigo tiene toda la razón. Nunca se ha visto, y nunca se va a ver, ni se vio tal cosa en el pasado.

De hecho, su afirmación es lo que se espera y PREDICE la teoría de la evolución.

Una de las características que se espera de la evolución es que sea gradual, porque las pequeñas mutaciones que se producen aleatoriamente en el ADN ocurren de a poco, durante cientos de miles de generaciones, y es sólo la acumulación de ellas las que lleva a una especie a transformarse en otra.

Entonces, es ABSURDO desde el punto de vista de la teoría de la evolución que de un huevo de cocodrilo surja un pato, o que un simio de zoológico tenga como hijo a un ser equivalente o igual a un humano. De hecho si tal fenómeno ocurriera, aunque fuera poco frecuente, sería una INCREIBLE prueba que derrumbaría la validez de la teoría de la evolución. Pero su propia NO ocurrencia es nuevamente prueba de que los postulados de la teoría son válidos.

Así que, esta afirmación, de que los monos o animales no tienen hijos humanos ni se transforman en humanos, dicha de labios de personas que intentan refutar a la evolución, en realidad muestra que no tienen idea de lo que están hablando, pues ni siquiera se percatan que este hecho es una prueba que se suma y le da más vigor a la teoría de la evolución.

Pero entonces ¿Cómo un primate da lugar a la aparición de un ser humano? Más de eso, abajo.

4. Los movimientos de la tierra y su no-destrucción prueban que Dios existe

Nuestro amigo teísta continua:
“porque la tierra JAMAS se ha accidentado destruyendose completamente, que suerte mas grande, miren que conveniente […] por que la tierra no se ha accidentado y destruido totalmente? porque no se ha desviado de su orbita alrededor del sol? porque no ha cesado su movimiento en el espacio? demasiada suerte, maxime que aqui en la tierra ocurren todos los dias miles de accidentes, yo pienso que alguien, no se quien, quizas al que llamamos Dios es quien la mantiene asi”
Nuestro amigo llegó unos 320 años tarde con su argumento. Aunque esto no tiene directa relación con la teoría de la evolución, es trivial de contestar. En una palabra: Newton.

Isaac Newton fue quien postuló la teoría de la gravitación universal y las leyes de la mecánica allá por 1687. Su teoría, como toda teoría científica, requirió poner en observación y prueba todos sus postulados y resulta que todos los cuerpos del sistema solar cumplen a cabalidad cada uno de sus postulados, literalmente sin desviarse y sin necesidad ni de la suerte ni de que nadie los mantenga.

En efecto, la atracción gravitatoria del sol es la que hace que los planetas, que al estar en movimiento, por la primera ley de Newton debieran seguir su viaje en línea recta hasta perderse en el espacio, en realidad curven su trayectoria de manera de formar una órbita. Para desviar o alterar el movimiento de un cuerpo se requiere la acción de una fuerza, y es efectivamente la fuerza de gravedad del sol la que hace ese trabajo, producto únicamente de su masa y de las masas de cada planeta. No hay nadie que necesite estar corrigiendo su trayectoria ni nada por el estilo, suerte incluida.

De hecho, para poder detener un planeta o alterar su órbita se requeriría de una gran fuerza que alterara la órbita de equilibrio que cada planeta tiene. En ausencia de cualquier perturbación externa, lo natural es que cada planeta persista en su órbita por miles de millones de años.

¿Y porque la tierra no ha sido “totalmente” destruida? Bueno, por el mismo motivo de que ninguno de los demás planetas lo ha sido, y es que una vez que el material original del sistema solar, gas, polvo y rocas, fue acumulándose hasta formar los planetas, hizo que cada planeta tuviera tal cantidad de masa y energía cinética que para poder “destruirlo totalmente”, digamos hasta dejarlo como el cinturón de asteroides, requeriría de un impacto con algún otro objeto de tal magnitud que hace que tal posibilidad sea mínima. Por supuesto asteroides han caído y caen en la tierra y en los demás planetas y lunas, pues todo el sistema solar está cubierto de cráteres o signos de impacto. Pero ellos podrían borrar de la faz de un planeta su atmosfera, su vida si la tuviera, pero aún así el planeta inerte seguiría circunvalando el sol por miles de millones de años más.

Entonces, ¿Qué espacio dejan esas preguntas y dudas de nuestro amigo para un dios “necesario”, una vez que se entiende el fenómeno ya explicado por la ciencia”? Simplemente: ninguno.

Y entonces ¿Por qué nuestro amigo invoca a Dios como explicación? Aquí entra en juego el argumento de ignorancia: él no conoce ni es capaz de comprender como es que los planetas orbitan alrededor del sol y/o se mantienen en órbita. Luego, dado que él ignora cuál es la respuesta, de esa ignorancia deduce que Dios es la única explicación razonable.

Pero, lamentablemente para sus argumentos, cada una de esas dudas tienen respuestas científicas simples y conocidas.

5. Hay algo más porque tenemos mucha suerte

Nuestro amigo continua:
“si las personas ateas no lo creen, está bien, estan en su derecho, pero aquí al menos la experiencia cotidiana, ¿ no deberia inclinarnos a pensar que algo mas hay que la simple suerte? ¿no son DEMASIADOS años con esa buena suerte?”
La verdad es que todos los días ocurren miles de accidentes. Pero es un hecho que no todos los días ocurren cataclismos naturales como la caída de un cometa o asteroide sobre la tierra.

Pero es un hecho que basta mirar la luna o la superficie de casi cualquier cuerpo del sistema solar para ver que están plagados de cráteres de impacto. Pla-ga-dos. Por ello, lo natural es pensar que el universo se mueve de manera que siempre es posible que sobre la tierra también ocurran ese tipo de cataclismos.

Pero si miramos la tierra, en general no se ve plagado de cráteres ¿Es eso mucha suerte para ser cierto?

La verdad, es que la tierra sí tiene muchos cráteres. El problema para encontrarlos es que a diferencia de muchos cuerpos del sistema solar, la tierra cuenta con una atmosfera que somete la superficie a una permanente erosión. Eso, sumado a la actividad volcánica y la deriva continental que sumerge la superficie terrestre, la deforma y la mueve, hace que los impactos antiguos se vayan paulatinamente borrando hasta ser prácticamente indistinguibles.

Pero la geología ha ido estudiando cada vez más en detalle la superficie de nuestro planeta, y en la práctica, se sabe con seguridad de que los cataclismos celestiales ocurren, y ocurren con cierta frecuencia. De millones de años, pero ocurren, y la geología y la paleontología muestran como esos impactos han extinguido a muchos seres de los que hoy solo conocemos a través de fósiles.

Y es así como entonces llegamos a una encrucijada: si la tierra sufre del mismo embate de impactos de meteoritos y asteroides que cualquier otro cuerpo del sistema solar ¿Qué debiéramos esperar si un dios todopoderoso quisiera hacer la tierra un lugar especial bajo su protección, libre de cataclismos? Bueno, lo que se esperaría de un ser así de portentoso es que haría que en la tierra no habría impactos de asteroides. La haría “diferente”. Y eso sería “más que una simple suerte”. Sería milagrosamente imposible, y una prueba irrefutable de que sobre la tierra hay “algo más que la simple suerte”.

Pero, la evidencia geofísica nos muestra que la tierra no tiene ninguna suerte mejor que otros planetas en este tipo de cataclismos. Si la ausencia de ellos debiera ser una prueba de la existencia de Dios, la completamente normal frecuencia de cataclismos cósmicos es en realidad evidencia en contra suya.

6. Los animales y humanos somos muy diferentes:

Nuestro amigo creyente continua:
“la evolución, segun tengo entendido que postula que el hombre desciende de un antepasado medio tosco, medio antropoide o similar a un primate, pero, ¿no hay mucha diferencia entre un animal y una persona?
La verdad, no. No hay demasiada diferencia en demasiados aspectos: somos mamíferos, compartimos la misma bioquímica que el resto de la vida en la tierra, tenemos el mismo tipo de necesidades vitales, estamos sometidos a los mismos riesgos vitales que afectarían a otro animal, y nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos al igual que todo el resto de la vida animal.

Pero somos diferentes. Tenemos un neocortex cerebral mucho más desarrollado que el más desarrollado de los primates, y eso nos da la ventaja de tener consciencia de nosotros mismos, tener acceso al pensamiento abstracto, y así hemos podido tomar control del medio ambiente como ninguna otra especie lo había hecho hasta ahora.

Sin embargo, sin perjuicio de que esas diferencias nos hacen ser bastantes diferentes de otros seres vivos, son más las similitudes que las diferencias, y no en vano compartimos partes del ADN que hasta un gusano de tierra tiene, y que en particular con los chimpancés y bonobos, nuestro ADN es cerca de un 99% similar.

7. ¿Es mi hijo un animal?

Nuestro amigo pregunta:
“¿ud. considera que su hijo es un animal?”
Biológicamente hablando, claro que lo es. Tal como expliqué en la pregunta anterior, nuestra biología acusa cuan similares y cercanos somos a toda la vida en la tierra.

Pero, ya que somos seres que evolucionamos hasta tener una inteligencia superior (respecto de otros animales) y consciencia, el que en la práctica seamos animales, mamíferos, homínidos, primates y homo sapiens sapiens, nada de eso nos obliga a “comportarnos como animales”.

Gracias a nuestra inteligencia y pensamiento abstracto, hemos construido sociedades basadas en reglas éticas, morales y principios de civilidad que nos han ayudado a potenciarnos como especie. Reconocer que somos animales es sólo ser honestos con nosotros mismos y con nuestro origen.

Pero no estamos condenados a imitarlos, al menos no voluntariamente.

Así que mi hijo es un animal, pero un animal inteligente, racional y consciente.

8. La paradoja del ancestro

Llegamos a una de las preguntas más interesantes de nuestro amigo, una que de verdad merece una respuesta seria. El plantea:
“¿nuestros padres, abuelos, tatarabuelos y asi sucesivamente hacia atras, no eran acaso personas? 800 años atras, ¿no eran personas las que escribian su historia? y 2000 años atras, ¿no eran personas los que escribieron la historia? y asi ud. puede ir sumando de 2000 en 2000 años hacia atras, hasta llegar a los alegados "millones de años", pero siempre encontrarà personas. ¿es asi o no es asi la realidad?”
Cada uno de nosotros es un ser humano. Nacimos de nuestros padres, que eran humanos. Quienes nacieron de otros seres humanos. Y si nos remontamos en el tiempo, tenemos que reconocer que hace 500, 1000, 2000, 3000 años atrás, nuestros ancestros eran, adivinen, humanos.

Y obviamente la tentación es suponer que si durante “tanto” tiempo ha sido así, no hay ninguna razón para pensar que de seguir retrocediendo, siempre encontraríamos un humano teniendo hijos humanos, así hasta el inicio de los tiempos. Pero entonces nunca habría el espacio para que descendiéramos de un primate, o bien, tendría que darse el imposible caso que un primate primitivo y peludo de improviso diera a luz a humano lampiño y… humano, cosa que ya se explicó carece de sentido. Entonces ¿Cómo la teoría de la evolución puede salvar este “imposible” problema?

Este problema es conocido como la “paradoja de la primera persona”, o en inglés “the ancestor paradox”.

Una bella explicación es posible encontrarla publicada en un artículo del 15 de octubre de 2011 en el blog de Amazing.es, la que copio acá:


¿Quién fue la primera persona? Esta pregunta es el título de uno de los capítulos del último libro de Richard Dawkins, “The Magic of reality”, en el que plantea la paradoja de la clasificación por especies. Para comprender su pregunta, Dawkins pide que realicemos un experimento mental y nos imaginemos una pila de fotografías, un inmenso álbum familiar que iría de nuestra foto a la foto de nuestro padre, de nuestro abuelo y así hasta abarcar 185 millones de generaciones. Aparte de que la columna de fotografías sería más alta que los rascacielos de Nueva York, ¿qué nos encontraríamos?
“Nos encontramos con la respuesta paradójica de que nunca hubo una primera persona“, asegura Dawkins, “porque cada persona nacida pertenece a la misma especie que sus padres, y puedes ir tan atrás como quieras en el tiempo, sacar una fotografía y descubrir que tu abuelo de hace 185 millones de años era un pez. En principio puede resultar paradójico, pero cada una de las generaciones pertenece a la misma especie que sus padres“. El término “especie”, por tanto, es una convención humana para explicar las diferencias genéticas entre animales separados por miles de generaciones en lugar de una generación con la siguiente.
El truco evolutivo, como siempre, está en que el proceso es increíblemente gradual, y algo con lo que estamos familiarizados, asegura Dawkins, porque todos empezamos como bebés, después somos niños, luego adultos… y nunca hay un momento en que uno pueda decir ayer era un adolescente y hoy es un hombre. “En la evolución pasa lo mismo”, insiste, “si todos los ancestros estuvieran vivos, habría un continuo completo entre todas las criaturas. Nunca hubo un padre Homo erectus que dio a luz a un bebé de Homo sapiens“, concluye, “siempre habrían sido clasificados, si hubiera habido un taxónomo por aquel entonces, como miembros de la misma especie”
(Si le gustó la explicación aquí citada, le sugiero visitar el link original arriba indicado, donde además se ofrece un instructivo video).

Entonces, ¿Cómo es que los humanos aparecimos? La explicación, como indica Dawkins, es que fue la acumulación de cambios graduales la que fue dando origen a seres cada vez más y más parecidos a los humanos. O si retrocedemos en el tiempo, veríamos siempre humanos, pero de pronto los humanos, que aún reconoceríamos como tales, serían curiosamente más pequeños, tal vez algo más peludos, un poco más encorvados, sus brazos ligeramente más largos… pero si tomáramos ese “humano” y lo pusiéramos al lado de un humano moderno, veríamos que tendría demasiadas diferencias para pasar desapercibido en un centro comercial, sin que la gente se diera vuelta para mirarlo, aún si estuviera correctamente vestido a la usanza moderna.

Sin embargo, el padre de ese “humano” no tendría ninguna diferencia fuertemente apreciable con este hijo suyo, ni nuestro “humano” con sus hijos. Ninguno de ellos tampoco esperaría ni podría haber concebido biológicamente a un humano moderno caucásico y lampiño de una generación a otra, a quien probablemente habrían encontrado extraño, amorfo y directamente raro.

Siguiendo esta misma progresión (o regresión), llegaríamos a esos primitivos homínidos como Lucy (Australopitecus Afarensis) o un homínido similar. Quien a su vez tendría como padres un homínido similar a él y como hijos a otros homínidos como él.

Sólo entendiendo que la evolución opera como un proceso progresivo, pero lento y que abarca miles de generaciones, es posible entender que el esperar retroceder viendo siempre humanos como nosotros es incluso imposible gracias a la acumulación (o des-acumulación si fuéramos retrocediendo en el tiempo) de alteraciones y mutaciones genéticas.

Así que a la pregunta “siempre encontrará personas. ¿Es así o no es así la realidad?”, la respuesta es NO, la realidad es diferente, variando lentamente. Pero es eso ¿Realidad? ¿O sólo estamos hablando de especulación y fantasía?

Esto que se acaba de explicar ha sido comprobado no sólo a través de los múltiples fósiles homínidos que han sido encontrados y catalogados, sino que además a través de los estudios genéticos de humanos, primates y del análisis de los restos fósiles de nuestros primos y parientes ultra cercanos como los hombres de Neandertal. Al comparar todos estos registros de ADN, no sólo podemos saber que ADN compartimos con ellos, sino que ADN mutó en nuestro camino evolutivo, y que nos llevó a ser una especie diferente de ellos.

9. Suposiciones, “teorías” e inventos. ¿Es eso ciencia?

La última afirmación de nuestro amigo creyente es:
“pero si rebuscamos el argumento por otro lado, e inventamos una serie de presupuestos y teorías, y alegamos lo que se nos ocurra por mucho que lo hagamos, ¿ por eso será verdad?”
Nuevamente tiene toda la razón en su pregunta. La respuesta es: NO, por ningún motivo así algo se convertiría en “verdad”.

Es decir, si queremos “demostrar” que algo es verdad, no es sensato, racional ni científico basar nuestras demostraciones inventando supuestos, dando nuestras hipótesis por ciertas, y “alegando lo que se nos ocurra” como una prueba de su verdad.

Pero, afortunadamente la ciencia NO trabaja de esa manera.

Cuando en ciencia alguien aventura una explicación nueva para algún fenómeno, eso se llama simplemente una “hipótesis”. Una hipótesis es una afirmación o explicación que podría o no ser correcta, podría o no ser verdadera. Solamente después de mucha experimentación, y después de que las pruebas se acumulan a su favor, una hipótesis puede ser validada y considerada científicamente correcta, aunque tentativamente “verdadera”, pues siempre podría aparecer una nueva evidencia que contradiga la más sólida teoría, y que requiera que los científicos deban idear una nueva hipótesis más poderosa que englobe todo lo conocido y la nueva observación, a través del mismo proceso riguroso.

Dado que así funciona la ciencia, las personas que acusan a la ciencia y las teorías científicas de ser falsas, basadas en especulación, fantasía, irrealidad, fe, basadas en ocurrencias sui generis y sin ninguna prueba, pueden afirmarlo así porque:
  • No entienden como trabaja la ciencia ni cómo opera el método científico.
  • No entienden que plantea una cierta teoría científica.
  • No entienden o nunca han evaluado cuales son las pruebas que apoyan las teorías científicas.
  • Pueden entender una o más de las anteriores pero por motivos filosóficos o teológicos se niegan a aceptar la evidencia y sus conclusiones, y para efectos de “neutralizar” a la ciencia, entran en una actitud hostil y absolutista, donde la ciencia no tiene nada que decir ni enseñar. Por ejemplo, el “creacionismo”.
Ante este tipo de actitudes, no queda más que decir que no hay peor sordo que el que no quiere escuchar, ni peor ciego que el que no quiere ver.

Conclusión

De todo lo expuesto anteriormente, espero que quede claro que no basta un simple argumento para poder “invalidar” la teoría de la evolución, ni basarse en la ignorancia directa o en argumentos de ignorancia u otras falacias para refutarla.

Espero que los planteamientos de esta persona creyente haga eco en alguno de ustedes ya sea que también piense como él, o bien que no lo haga pero conozca otras personas con similares ideas.

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